Julio 2010
Queridas amigas,
Este mes el Ejército de Salvación celebra el Mes del Fundador.
El 2 de julio de 1865 William Booth fundó La Misión Cristiana en el barrio este de Londres. En 1878 la Misión se convirtió en el Ejército de Salvación y William Booth pasó a ser su primer General. Con el paso de los años el movimiento se extendió a toda Gran Bretaña y poco a poco a países extranjeros. Hoy en día el Ejército trabaja en 121 países en el mundo. En el año 1904 se celebró en Londres durante 13 días un congreso en un salón con capacidad para 5.000 personas, construido especialmente para el evento. El día 24 de junio el Fundador se detuvo en el salón para hacer una última inspección del local cuando iba en camino al Palacio de Buckingham, donde iba a ser recibido por el Rey Eduardo VII. Estaba apurado, y cuentan que después de inspeccionar los trabajos, Booth dejó su sombrero de copa en un banquito y se agachó para lavarse las manos en un balde con agua que tenía uno de los obreros. Hecho esto, estaba listo para encontrarse con el monarca. Era así de modesto. La entrevista con el rey fue muy cordial, y el rey le pidió a Booth que escribiera algo en su album personal de autógrafos. El fundador escribió:
| La ambición de algunos hombres es el arte; |
| la ambición de otros es la fama; |
| la ambición de muchos hombres es el oro. |
| Mi ambición es la salvación de las almas |
En estas palabras, el Fundador resumió la obra de su vida. En esas palabras también hay un desafío para todos nosotros los salvacionistas - de mantener lo más importante primero, cuidar que nuestras prioridades sean las correctas y, sobre todo, ser tan fieles como podamos: no solamente ser seguidores de Cristo, sino esforzarnos para ganar a otros para él.
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Manos seguras.
Como todos sabemos, en junio comenzó en Sudáfrica el Campeonato Mundial de Fútbol. Todos los países participantes esperaban salir campeones. Los comentaristas analizaban las virtudes de los jugadores y un día escuché a uno asegurar que el equipo de su país iba a ganar el campeonato porque su arquero "tenía las manos más seguras"
Mientras escribo, el campeonato no ha terminado, pero se sabe ya que ese país no ganó; por un error increible se le escapó el balón a ese arquero y el equipo contrario ganó el partido por un gol. En el Salmo más largo en la Biblia, el salmista escribió: "Que acuda tu mano en mi ayuda, porque he guardado tus preceptos" (Salmo 119:173). Y en el Salmo 139 escribió: "Si me elevara sobre las alas del alba o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría. ¡Me sostendría tu mano derecha!" (139:10). Ojalá todas nosotras podamos tener esa misma seguridad. En su epístola el Apóstol Judas indicó otra seguridad para los seguidores de Cristo: "¡Al único Dios, nuestro Salvador, que puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia, sea la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad por medio de Jesucristo nuestro Señor" (Judas 1: 24-25). Recuerden: No hay nada más seguro en el mundo que estar en las manos de Dios.
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Oración expectante
Se cuenta la historia de un hombre que obtuvo permiso para abrir la primera taberna en un pequeño pueblo. Los miembros de la iglesia local se opusieron fuertemente y comenzaron a orar pidiendo la intervención de Dios. Pocos días antes de la inauguración de la taberna, un rayo cayó sobre el local durante una tormenta y éste se incendió y quedó totalmente destruido. El tabernero presentó una demanda al juzgado, pidiendo que la iglesia lo indemnizara, alegando que sus oraciones eran responsables del incendio de la taberna. Después de escuchar los alegatos, el fiscal dijo: "Parece que el tabernero cree en el poder de la oración."
Cuando el apóstol Pedro fue encarcelado, un grupo de cristianos se reunió para orar por su liberación. Pero cuando alguien les avisó que Pedro estaba golpeando la puerta, no lo creyeron. La Biblia nos dice que "Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron la puerta y le vieron, quedaron atónitos" (Hechos 12:16). Lamentablemente nosotros muchas veces nos parecemos a esos primeros cristianos. Oramos, pero realmente no esperamos que suceda gran cosa o que el Señor nos dé lo que pedimos. Que Dios aumente nuestra fe y nos ayude a orar con expectación. Una oración sin expectación puede ser simplemente incredulidad disfrazada.
Rincón casero Crema de Papas y pesto de perejil. Se necesita 2 cucharadas de mantequilla, 750 gramos de papas, peladas y cortadas en cubos, 1/2 cebolla mediana cortada a pluma, 1 litro de caldo de pollo o verduras, ½ taza de leche, sal y pimienta a gusto. Derretir mantequilla en olla y cocinar cebolla hasta que esté transparente; agregar papas y hervir hasta que se ablanden. Aliñar con sal y pimienta; añadir caldo caliente y hervir suavemente por 10 minutos más. Dejar entibiar, luego licuar y agregar suficiente leche para obtener una crema no muy espesa. Para el pesto, moler 1 taza de hojas de perejil, 1/3 taza de queso parmesano rallado, 1/3 taza de almendras tostadas con piel, ½ taza de aceite de oliva, sal y pimienta a gusto. Moler ingredientes en máquina 1-2-3 o procesadora. Debe quedar mezcla algo tosca. Calentar la crema al momento de servir, dividiéndola en 6 fuentes para crema y coronar con una cucharadita de pesto, sirviendo de inmediato.
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Sonría. Un hombre fue al estadio; pero cuando entró vio que estaba totalmente lleno. Mirando alrededor vio un asiento vacío. Se acercó y le preguntó al hombre que estaba sentado al lado si el asiento estaba disponible. El hombre le dijo que sí, que se sentara ahí. Luego le explicó que él había comprado dos asientos porque su señora acostumbraba acompañarlo al fútbol, pero que lamentablemente ella había muerto dos días antes. El recién llegado le dio el pésame y le dijo cómo no había invitado a un hijo, a un familiar o a un amigo a acompañarlo al estadio y el hombre le explicó: "Ninguno podía... todos iban a ir al funeral!".
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Recuerde: Educación es lo que uno consigue si lee la letra chica de las instrucciones de un manual.
Experiencia es lo que uno consigue si no lee la letra chica de instrucciones de un manual.
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Meditación - El Tesoro y las vasijas
"Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón, para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo." (2 Corintios 4:6).
Algunos historiadores han dicho que el Imperio Romano funcionaba gracias al aceite de oliva. Lo usaban para cocinar, para lubricar su piel, como cosmético, como medicina. Durante décadas el aceite de oliva era transportado desde el sur de España a Roma en vasijas de barro llamadas ánforas. Esas ánforas, que no valía la pena mandar de vuelta a España, eran descartadas en un siempre creciente montón, que llegó a ser conocido como el Monte Testaccio. Los restos de un estimado total de 25 millones de ánforas crearon ese monte, que existe todavía en el día de hoy a orillas del río Tiber en Roma. En esos años, el valor de esas vasijas no estaba en su belleza, sino en su contenido.
Debido a esto, los seguidores de Cristo del primer siglo podían comprender fácilmente la ilustración usada por el apóstol Pablo de la vida de Jesús en cada creyente: "Tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros" (2 Corintios 4:7).
Nuestros cuerpos, como las ánforas de barro, son temporales, frágiles y desechables. En nuestro mundo actual, en el que se valora mucho la belleza exterior, debemos recordar que nuestro mayor tesoro es la vida de Jesús en nosotros. Por la gracia y el poder de Dios, debemos vivir de manera que otros puedan ver a Cristo en nosotros. Nosotros somos las vasijas de barro; Jesús es el verdadero tesoro en nosotros. (copiado de "Nuestro Pan Diario").
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Carta de William Booth a los salvacionistas:
"Queridos soldados: Cumplan con su deber hacia su cuerpo; aliméntenlo, cúbranlo, límpienlo para que sea puro y vigoroso y les sirva por un número razonable de años.
Cumplan su deber hacia su mente; manténganla libre de pensamientos impuros y de divagaciones inútiles; cultívenla para que pueda rendir un buen servicio a Dios, a sus semejantes y a sí mismos.
Cumplan su deber con su alma; manténganla en comunión y en paz con Dios, para que disfruten de su favor, para que sean llenos del Espíritu Santo y puedan consagrarse enteramente al servicio de la humanidad.
Recuerden que hay que "temer a Dios y guardar sus mandamientos, porque este es el deber de todo hombre."
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Bendición coreana:
Que el Cristo que camina con pies horadados, camine a nuestro lado siempre.
Que el Cristo que sirve con manos heridas fortalezca las nuestras para servir mejor.
Que el Cristo que ama con el corazón herido, abra nuestros corazones al amor.
Que el Señor las bendiga y las guarde.
Con afecto,

Mary Salvany
Secretaria Corresponsal