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you are here: Revive » 1 April 2009 » Hacer relevante la Iglesia...

Hacer relevante la Iglesia

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by Capitana Janice Rees, Territorio Este Australia


Capitana Janice Rees
Territorio Este Australia
En años recientes, los pensadores cristianos le han llamado a la Iglesia a renovar su énfasis en la contextualización. Ya que la Iglesia y su pertinencia en la comunidad siempre se discute, hay una nueva ola de interés en la misión de la Iglesia. Esto se demuestra por la gran cantidad de libros y recursos que se encuentran en las librerías cristianas que se tratan de la contextualización. Si el enfoque principal de una iglesia es la comunidad, entonces la contextualización es un factor esencial.

¿Qué significa ‘la contextualización?’

Esta palabra primero apareció en el ámbito cristiano en 1972. Su definición simple fue ‘comunicar un mensaje con un lenguaje y comportamiento que el público comprenderá.’ Como cristianos, creemos que el mensaje de Cristo y los principios del Reino son válidos para todos los tiempos y todas las culturas. Sin embargo, la Iglesia tiene que tomar en serio el desafío de comunicar la verdad en maneras adecuadas a la cultura- el proceso por lo cual el mensaje es presentado en una forma adecuada para cada cultura específica.

La misión de comunidad debe ser de suma importancia en cada Cuerpo. A través de la historia de la Iglesia, hay buenos ejemplos de la contextualización. Jesús fue un maestro en el uso de las imágenes contemporáneas y alegorías para asegurar que sus oyentes comprendieran su mensaje. Pablo se adaptó a la cultura cuando habló de la estatua pagana del ‘dios desconocido’ como introducción al Dios a quien él servía (Hechos 17).

La misión de comunidad y la adaptación a la cultura fueron dos prioridades en los primeros días del Ejército de Salvación. Su rápido crecimiento demuestra que la adaptación a la cultura le ayudó a tener tanto éxito. El Ejército de Salvación abrazó a la metáfora popular del ejército (copiando el ejemplo del ejército inglés), utilizó la música popular del día y continuó a desarrollar un estilo de adoración libre, caracterizado por el movimiento de santidad en aquellos días. Las bandas de bronce atraían a mucha gente, y esa gente se quedó a escuchar el evangelio.

A la medida en que El Ejército de Salvación se estableció en otros países, tuvo que adaptarse a culturas muy diversas. En 1882, en la India, Frederick Booth-Tucker y su equipo de misioneros se vistieron de la ropa tradicional de ese país, comieron la comida india, tomaron nombres indos y siguieron costumbres locales. La adaptación a la cultura india les presentó con muchas oportunidades para ministrarle a la gente en las comunidades locales. También intentaron hablar el idioma, aunque quizás ese idioma no fue lo mas fácil de aprender. Esto es un ejemplo primordial de la contextualización.

¿Por qué hemos de contextualizar?

Aunque el valor de este concepto se explica por si mismo, parece que la Iglesia se ha olvidado de su misión. Muchos críticos dicen que la fe cristiana es irrelevante e inoportuna, anticuado en muchos aspectos e incompresible. Todas estas palabras demuestran esta realidad: la Iglesia se ha olvidado de su misión. No obstante, si la Iglesia cree que el mensaje de Cristo es pertinente para todas las generaciones, entonces tiene que tomar en serio estos cargos; debe evaluar sus medios de comunicación.

Una vez un misionero en una comunidad africana predicó sobre Apocalipsis 3:20 (NVI)‘¡Mira que estoy a la puerta y llamo.’ En esa comunidad, cuando un ladrón estuvo por entrar y robar, les advertía a los del hogar llamando en la puerta. Así que, cuando esas personas escucharon la predicación del misionero, entendieron que Jesús era un ladrón que quería robarles sus posesiones.

Desde nuestro punto de vista cultural, sabemos que Jesús no participa de invasiones de hogares. Pero esa comunidad africana escuchó las palabras con su propio entendimiento cultural. Si vamos a comunicar el mensaje del amor de Dios, la Iglesia debe encontrar las formas pertinentes y adecuadas para comunicar ese mensaje, aunque no refleje nuestra preferencia personal.

Muchos de los críticos también han dicho que las tradiciones de la Iglesia no son relevantes en la cultura posmoderna en la cual vivimos. Por ejemplo, frases tradicionales que los creyentes entendemos, ¿qué significan para los que no son creyentes? Debemos recordar que la mayoría de la gente hoy en día sabe muy poco-y a veces no sabe nada-de la cristiandad. Frases como ‘la sangre del Cordero que fue sacrificado por mis iniquidades’ puede hasta asustarles a los que no han escuchado esa clase de frase antes.

¿Existe otra forma-una manera mejor-de hablar de la libertad del pecado y la obra redentora de Cristo? La contextualización no quiere decir que nos hacemos los tontos o que no predicamos contra el pecado; ni tampoco se trata de seguir las tendencias para hacernos los cancheros. Pero sí significa que nuestra misión es más importante que nuestra opinión personal, y significa que les consideramos a otros antes que a nosotros mismos. Nos esforzamos a compartir verdades bíblicas para que otros las escuchen y continúen a creer que son ‘buenas noticias’. Debemos recordar que los oyentes buscan cristianos auténticos y transparentes.


¿Cómo empezamos?

Para comunicarle a Cristo con eficaz debemos revisar como presentamos el mensaje. Debemos comprometernos a hacer revisiones radicales. En primer lugar, tenemos que tener un entendimiento firme del mensaje cristiano. Al hacer esto, es posible que tengamos que examinar las prácticas de la denominación y decidir cuales son esenciales al mensaje cristiano y cuales han sido agregados y quizás no sean tan necesarias.

El segundo paso es considerar las normas culturales que operan dentro de la Iglesia, y después compararlas a las influencias que ya existen en la comunidad. Es posible que la Iglesia tenga que reconocer que es, en mayor parte, anglosajona y anticuada en un barrio donde la gente viene de países diversos y son jóvenes y modernos. Estas diferencias no quiere decir que la Iglesia es inútil, pero si presentan varios desafíos.

Si una iglesia se encuentra en esta situación, a lo mejor tendrá que trabajar muy duro para cambiar su estilo de comunicar el mensaje para adaptarse al barrio. Hay que evaluar cada comportamiento, valor y estilo de vida para que el crítico no pueda decir que la Iglesia es hipócrita. Se debe evaluar el lenguaje y hasta la ropa que se usa antes de presentarle a Jesús en una comunidad. El cuerpo de Cristo debe comunicar el amor de Dios en una manera que no amenaza, y con la intención de ser comprendido.

El desafío para la mayoría de nosotros es que sencillamente no nos damos cuenta de que nuestra forma de hablar tiene un impacto sobre los demás. Para romper cualquiera barrera que haya, una persona tendrá que esforzarse a familiarizarse con la cultura popular. Una manera de hacer esto es invitarle a un amigo no creyente a una reunión, y después de la reunión preguntarle cuánto entendió. El vocabulario salvacionista puede ser muy difícil de entender. Debemos evaluar nuestros métodos y estar dispuestos a sacrificar las tradiciones y las costumbres que impiden el mensaje de la salvación. Ya que es el deseo de cada cristiano compartir el amor de Dios con los demás, adaptarnos al contexto comunitario debe ser algo que hacemos naturalmente.

Ejemplo

Hace nueve años atrás, El Ejército de Salvación abrió una nueva iglesia en Cronulla, un pueblo a las orillas del océano en las afueras de Sydney, Australia. El ambiente de la comunidad era tranquilo e informal. La contextualización fue de suma importancia para el Cuerpo.

El Cuerpo comenzó a reunirse en un café en la playa. La reunión adoptó un estilo relajado, y la gente se vestía de una camiseta de uniforme. Los elementos de una reunión tradicional fueron adaptados al contexto del cuerpo. En vez de cantar, se pasó el tiempo en conversación- y en estas conversaciones se escucho los eufemismos populares. El Cuerpo siguió creciendo, y se tuvo que unir con otro Cuerpo Salvacionista en un barrio cercano. Esta unión de los dos Cuerpos fue un desafío.

Una vez más mi esposo y yo tuvimos que considerar el contexto de cómo este grupo podría relacionarse con la comunidad. Desde entonces, hemos comenzado amplias renovaciones al edificio. El diseño del edificio simplemente no pudo ser uno de un Cuerpo Salvacionista tradicional. Al contrario, estamos construyendo un café con un patio grande, muebles eclécticos y arte moderno. Habrá un patio de recreo para las familias de la comunidad.

Al pensar en como podemos adaptar nuestra reunión de alabanza, continuaremos a invitarle a la gente a vestirse de una camiseta de uniforme. Nuestros mensajes se predicarán usando el vocabulario popular de la cultura. Cuando cantamos, tendremos como objetivo usar música que a todos les guste. Cantaremos algunas de las canciones que a los jóvenes les encanta, pero también cantaremos canciones de adoración que son tan populares. Hemos descubierto que una buena taza de café le atrae a la gente ¡y por eso el café cuenta con varias cafeteras!

El Cuerpo no tiene los grupos tradicionales en cuanto a la brigada de cantores, pero si tiene un grupo de deportes. Hemos aprendido que la comunidad no tiene interés en conciertos musicales, pero sί disfruta de un asado en la playa. Ha sido difícil reunirle a la gente. A consecuencia de unos motines (motivados por problemas raciales), hemos comenzado a enfocar en actividades que promuevan aceptación racial. Ser flexible es nuestro intento de ser parte de la comunidad.

La contextualización requiere un compromiso a comunicar el mensaje del evangelio en una manera eficaz. Después de 10 años, este Cuerpo debe ser totalmente distinto a lo que es ahora. Seguiremos evaluando y cambiando nuestros métodos para que el mensaje de Jesucristo sea escuchado y entendido.


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