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Salvación

CARTAS AL EJÉRCITO

Agosto 2008

CARTAS PASTORALES DE LA OFICINA DEL GENERAL A TODOS LOS SALVACIONISTAS A TRAVÉS DEL MUNDO

Esta es la novena carta en esta serie de Cartas Pastorales del General a todos los salvacionistas en el mundo.

Estas Cartas pastorales serán distribuidas tal como fueron escritas y en su integridad, a todos los salvacionistas. Podrán ser compartidas con otros interesados en los sagrados propósitos para los cuales Dios levanto al Ejército de Salvación.

INTRODUCCIÓN

Saludos en el nombre de Cristo Jesús.

La presente es dirigida a todos los salvacionistas con el constante afecto para con ustedes en Cristo, y con mi oración para la efectividad de ustedes en el sagrado llamamiento que Dios, en su suprema sabiduría, le ha dado a las personas conocidas como salvacionistas.

Ha sido el sentir de mi corazón el tomar este paso de obediencia ante Dios al tratar de llegar a ustedes a través de estas Cartas Pastorales escritas de tiempo en tiempo. Por lo tanto escribo obedeciendo a Aquel quien nos creó, y con el anhelo de que lo escrito les fortalezca, anime e inspire.

Los temas de estas ocasionales Cartas Pastorales continúan siendo los temas que Dios me va revelando. Su santa voluntad es manifestada de varias maneras.

Me comprometo a mi mismo el recordar que su deseo es frecuentemente revelado a través de la interacción con otros miembros del Cuerpo de Cristo y no solo o siempre en el lugar secreto de oración.

Es mi profunda esperanza que cada Carta Pastoral será leída en todos aquellos lugares donde de halle un salvacionista, lugares públicos o privados. Los temas elegidos podrán motivar discusión, oración - y cuando sea apropiado - acción.

Todas las escrituras citadas son tomadas de la Nueva Versión Internacional, al menos que se indique lo contrario.

Shaw Clifton
General

 


NOVENA CARTA PASTORAL

SALVACIÓN

¡Cálidos saludos salvacionistas desde Londres!

Salvación es el tema de esta novena carta pastoral, un tema tan básico y central para todo el Evangelio, por lo tanto un tema que llegará al corazón del salvacionismo y de lo que significa ser un salvacionista en el mundo de hoy.

Me encuentro buscando comprender nuevamente todo lo que Dios ha hecho por mi en su plan de salvación. Me pregunto si realmente he sondeado su profundidad, si he comprendido plenamente. Algunas veces la acción de Dios es tan asombrosa al habernos dado un Salvador que adquiere la apariencia de imposibilidad. Hasta los grandes escritores de himnos sintieron la necesidad de expresarlo, como por ejemplo Charles Wesley:

"¿Como en su sangre pudo haber
tanta ventura para mí?"

Wesley continúa en el mismo himno poniendo ante nuestra atención preguntas similares:

"Él murió por mí…
¿Como en su sangre pudo haber. . .?"

Me puedo identificar totalmente con las palabras de Wesley. ¿Puedes hacerlo tú?

¿Cómo es posible que Dios todo poderoso nos haya considerado con profunda compasión, y con misericordia tan poderosa al enviar a Jesús? ¿Cómo es posible que Jesús, tan puro y divino, se hiciera meramente un hombre para tu bien y el mío? (Hebreos 2:9) ¿Cómo es posible que se levantara de la tumba para derrotar a la muerte y garantizarnos vida eterna por fe en Él?

El gran Apóstol Pablo reconoció la maravillosa naturaleza de la fe cristiana. Describe su mensaje -también nuestro mensaje hoy- como "locura" (1Corintios 1:21), y como un motivo de tropiezo (1:23). Pablo sabía que de acuerdo a la mera lógica humana las afirmaciones de Cristo no tenían ningún sentido común, pero que la "locura" de Dios es "mas sabia que la sabiduría humana" y que la "debilidad" de Dios es "mas fuerte que la fuerza humana" (1:25).

Medida según los principios de los mortales, la salvación no posee ningún sentido. Mas todo ha sido idea de Dios, iniciativa de Dios, porque Él es amor puro y no nos dejara libres sin antes dar una batalla por nosotros. ¡Terminamos extasiados por la maravilla, el amor y la adoración! ¡Qué milagro! ¡Qué amor tan inmensamente maravilloso!

Esta es la razón primordial por la que estoy en el Ejército, con ese nombre maravilloso Ejército de Salvación, un nombre dado por Dios a nuestros antepasados santificados, señalando los más importantes eventos, las verdades más milagrosas, y los más asombrosos principios que el mundo ha conocido. Más no debemos permitir que nuestro nombre y su uso frecuente o su cercana familiaridad suavicen o desfiguren el cuidadoso filo del profundo significado espiritual de la palabra salvación. Es una palabra que denota la naturaleza del corazón del Creador.

Por lo tanto tú y yo, como salvacionistas, estamos llamados por Dios para vivir vidas salvadas. Su intención para con nosotros, así como para todos los creyentes, es que demostremos al mundo lo que es una vida de salvación, que hagamos -con su gracia en nosotros- una diaria realidad los efectos de salvación. ¿Estoy viviendo así? ¿Estas tú viviendo así?

Porque nos ha liberado de los grilletes del pecado para venir a ser siervos de un plan divino y justo (Romanos 6:18). ¡Sirvamos bien!

Desde luego que existe algo que por sobre todas las cosas nos puede impedir servirle bien, ese algo es el pecado. Estoy pensando ahora en el pecado personal. El ser salvos no es una garantía para estar libres de tentación o de estar exentos de caer. Es por esto que es vitalmente importante que el creyente continué adelante hacia la bendición de un corazón limpio y de odio al pecado, sea éste grande o pequeño o de cualquier tipo.

El Ejército, como una organización para Cristo, debe estar en guardia contra la infiltración del pecado. Algunas veces existe pecado en el campamento (Hebreos 13:11,14) –tal como murmuraciones, horrible chismorreo, egoísmo, vanagloria, deshonestidad con el dinero, ambiciones profanas, falta de amor cristiano. Cuando existe nos ponemos débiles e ineficaces para el evangelio. Vemos declinación. Por el contrario, lo que queremos es que el Señor camine entre nosotros porque nos considera salvos y santos, beneficiarios y ejemplos de su salvación, para que de esta manera su incomparable protección divina permanezca en nosotros para que podamos ser abundantemente fructíferos para Él (Deuteronomio 23:14).

Compañeros salvacionistas, estoy de rodillas junto a ustedes para orar por Su constante presencia, rogando que el plan de salvación del Padre no sea en vano en mi vida ni en el Ejército.

Ustedes están constantemente en mis oraciones, les encomiendo una vez más al perfecto amor de Cristo.

Shaw Clifton
General

 

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