Familia
Agosto 2009
Cartas Pastorales de la Officina del General a todos los Salvacionistas a través del mundo
Esta es la decimoquinta carta en esta serie de Cartas Pastorales del General a todos los salvacionistas en el mundo.
Estas
Cartas pastorales serán distribuidas tal como fueron escritas y en su
integridad, a todos los salvacionistas. Podrán ser compartidas con
otros interesados en los sagrados propósitos para los cuales Dios
levanto al Ejército de Salvación.
Introducción
Saludos en el nombre de Cristo Jesús.
La
presente es dirigida a todos los salvacionistas con el constante afecto
para con ustedes en Cristo, y con mi oración para la efectividad de
ustedes en el sagrado llamamiento que Dios, en su suprema sabiduría, le
ha dado a las personas conocidas como salvacionistas.
Ha sido
el sentir de mi corazón el tomar este paso de obediencia ante Dios al
tratar de llegar a ustedes a través de estas Cartas Pastorales escritas
de tiempo en tiempo. Por lo tanto escribo obedeciendo a Aquel quien nos
creó, y con el anhelo de que lo escrito les fortalezca, anime e inspire.
Los
temas de estas ocasionales Cartas Pastorales continúan siendo los temas
que Dios me va revelando. Su santa voluntad es manifestada de varias
maneras.
Me comprometo a mi mismo el recordar que su deseo es
frecuentemente revelado a través de la interacción con otros miembros
del Cuerpo de Cristo y no solo o siempre en el lugar secreto de oración.
Es
mi profunda esperanza que cada Carta Pastoral será leída en todos
aquellos lugares donde de halle un salvacionista, lugares públicos o
privados. Los temas elegidos podrán motivar discusión, oración – y
cuando sea apropiado- acción.
Todas las escrituras citadas son tomadas de la Nueva Versión Internacional, al menos que se indique lo contrario.
Shaw Clifton General
Decimoquinta Carta Pastoral
Familia
Mis Queridos Salvacionistas,
Ustedes
son elevados al Trono de Gracia en oración diaria. La oración es un
milagro constante que nos provee directo acceso a nuestro Creador y nos
une con los que confían en Jesús como su Salvador.
En mi
última carta pastoral (Decimocuarta) les solicité sus oraciones por la
Conferencia Internacional de Líderes. Quiero agradecerles profundamente
por su apoyo e intercesión en oración durante este encuentro histórico.
En los días previos al evento, recibí por escrito la certeza que muchos
estaban orando. Desde que termino la conferencia he recibido más
intercesiones por el continuo impacto de las deliberaciones. Los que
estuvieron presentes ciertamente experimentaron el profundo sentir de
estar siendo sostenidos y mantenidos por las oraciones de muchos
alrededor del mundo. Tuvimos un gran sentido de unidad durante todo el
tiempo que estuvimos juntos. Por favor presten atención a la
“Declaración Espiritual a todos los Salvacionistas” que recientemente
ha sido emitida en nombre de todos los que asistieron a la conferencia.
Es mi esperanza que esta Declaración tenga una tierna y sensitiva
respuesta de los que la lean y la consideren.
El Señor otorgó a la conferencia el verdadero sentimiento de ser miembros unidos de la familia de Dios.
El tema de esta carta pastoral es Familia.
La
familia es una idea de Dios. Él planifico la creación del mundo de tal
manera que crecemos mejor cuando la vida familiar es fuerte, protegida
y promovida por los que gobiernan. Serias investigaciones sociales han
demostrado que, por ejemplo en salud y educación, los niños crecen
mejor con los dos padres, un hombre y una mujer, quienes a través del
matrimonio se han comprometido uno con otro públicamente de por vida.
El
matrimonio y la familia están inevitablemente interrelacionados. En
nuestros días se ven en todo lugar modelos alternativos de vida
familiar, algunos han surgido de matrimonios rotos, otros de la
deliberada elección de traer a una criatura al mundo fuera del
matrimonio. Las estadísticas evidencian que estos niños enfrentan una
constante batalla para crecer bien, a diferencia de los niños nacidos
dentro de la sagrada unión de un matrimonio tradicional.
Cuando
la vida familiar es fuerte la nación también es fuerte. Familias
estables son el prerrequisito de un orden social estable. Una vida
familiar segura tiene como resultado bajos niveles de crimen, menos
personas pasan en prisión, y una mejorada salud mental y emocional. La
familia esta situada en el centro de un orden social estable.
Al
mismo tiempo, una vida familiar estable nos proporciona a muchos de
nosotros con amor leal y seguridad personal. El amor leal de los
padres, experimentado por un niño, le permite experimentar y conocer el
supremo amor leal – el amor del Creador. Recientemente hemos celebrado
el nacimiento de nuestro quinto nieto, Amos Paul Clifton. Estamos
agradecidos porque él será criado en un entorno familiar seguro, donde
se le proporcionará el mejor inicio de su vida y la oportunidad de
conocer y sentir que desde sus primeros días el amor de sus padres es
modelado en el amor de Dios.
Las claves de la política social
que todos los gobiernos deberían promover y proteger están
estrechamente entretejidas con una fuerte vida familiar. Necesitamos
orar para que se levanten líderes políticos que tengan respeto por la
vida, que trabajen para proveer vivienda decente para todos, quienes
promoverán y pondrán en práctica facilidades para los empleados con
familia, y que favorecerán a las familias y matrimonios en la fijación
de impuestos y otras políticas fiscales.
Las familias son la
roca madre de nuestra sociedad, son el escenario en el cual descubrimos
las esenciales cualidades humanas de amor, compromiso, compasión y
generosidad.
Por lo tanto, oremos para que cada familia sea
modelada en el plan de creación de Dios. Oremos para que las familias
cristianas conozcan la diaria gracia de Dios como un ingrediente clave
para vivir y crecer juntos. Oremos también para que sean frustrados los
que buscan destruir la vida familiar. Oremos para que los matrimonios
florezcan y sean exitosos aunque deban enfrentar las presiones modernas.
También
debemos orar por mucha gracia divina para asistir a los que sienten que
su matrimonio y familia están sometidos a una gran presión. Que puedan
salir de las tormentas fortalecidos y más profundamente comprometidos
con cada preciosa relación.
Finalmente, demos gracias por la
familia del Cuerpo de Cristo, la familia de creyentes dentro de las
cuales podemos conocer también el amor leal e intimidad espiritual.
¡Una vez más les encomiendo al perfecto amor de Cristo!
Sinceramente en Jesús,
Shaw Clifton General
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