Resurreccion
CARTAS AL EJÉRCITO
Abril 2009
CARTAS PASTORALES DE LA OFICINA DEL GENERAL A TODOS LOS SALVACIONISTAS A TRAVÉS DEL MUNDO
Esta es la decimotercera carta en esta serie de Cartas Pastorales del General a todos los salvacionistas en el mundo.
Estas Cartas pastorales serán distribuidas tal como fueron escritas y en su integridad, a todos los salvacionistas. Podrán ser compartidas con otros interesados en los sagrados propósitos para los cuales Dios levanto al Ejército de Salvación.
INTRODUCCIÓN
Saludos en el nombre de Cristo Jesús.
La presente es dirigida a todos los salvacionistas con el constante afecto para con ustedes en Cristo, y con mi oración para la efectividad de ustedes en el sagrado llamamiento que Dios, en su suprema sabiduría, le ha dado a las personas conocidas como salvacionistas.
Ha sido el sentir de mi corazón el tomar este paso de obediencia ante Dios al tratar de llegar a ustedes a través de estas Cartas Pastorales escritas de tiempo en tiempo. Por lo tanto escribo obedeciendo a Aquel quien nos creó, y con el anhelo de que lo escrito les fortalezca, anime e inspire.
Los temas de estas ocasionales Cartas Pastorales continúan siendo los temas que Dios me va revelando. Su santa voluntad es manifestada de varias maneras.
Me comprometo a mi mismo el recordar que su deseo es frecuentemente revelado a través de la interacción con otros miembros del Cuerpo de Cristo y no solo o siempre en el lugar secreto de oración.
Es mi profunda esperanza que cada Carta Pastoral será leída en todos aquellos lugares donde de halle un salvacionista, lugares públicos o privados. Los temas elegidos podrán motivar discusión, oración - y cuando sea apropiado - acción.
Todas las escrituras citadas son tomadas de la Nueva Versión Internacional, al menos que se indique lo contrario.
Shaw Clifton General
DECIMOTERCERA CARTA PASTORAL
RESURRECCIÓN
Mis Queridos Salvacionistas,
¡A todos ustedes, un saludo de Pascua!
Hemos viajado durante estas semanas de preparación para la Semana Santa, y una vez más venimos juntos a la cruz de nuestro Salvador, Jesús.
Hemos caminado con Él a Jerusalén, compartiendo Su entrada triunfal a esa ciudad. Hemos escuchado una vez más los gritos de la multitud cuando le saludaban. También hemos escuchado la escudriñadora interrogación del Sumo Sacerdote, pero Jesús no se defendió así mismo. Hemos escuchado las burlas de los soldados preparándole para Su ejecución. Hemos escuchado, con esa natural resistencia humana y al mismo tiempo con fascinación santa, los clavos martillados en su carne, por nosotros. También hemos escuchado sus palabras desde la cruz, de manera más convincentemente, Sus palabras de perdón.
Aquellos primeros discípulos pensaron que era el fin. Ellos no previeron la ¡resurrección y la victoria!. Es todo tan diferente para nosotros, sus discípulos modernos. Seguimos a Jesús a la cruz sabiendo que el calvario es sólo el inicio y no el fin. Sentimos pena y tristeza, pero también anticipamos la victoria y el poder de la resurrección, mientras velamos con Él en el jardín, caminamos con Él hacia el Gólgota, y lloramos con aquellos al pie de la cruz.
¡Resurrección!
¡Poderosa resurrección! ¡Gloriosa resurrección! ¡Victoriosa resurrección!
¡El cielo triunfa sobre el infierno! ¡La pureza triunfa sobre el pecado! ¡Dios derrota la maldad!
Por lo tanto nos regocijamos sobre el poder de la resurrección, que nos es dado sólo si tenemos fe para creer y aceptar a Jesús como nuestro Salvador Personal. Nos regocijamos por la promesa de poder de Resurrección para hoy y para toda la eternidad si morimos en Cristo, como su hijo, perdonado y nacido de nuevo.
Los salvacionistas no tenemos poder alguno sin el poder de la Resurrección. Somos indefensos sin el Cristo resucitado. Estamos perdidos sin su mano guiadora.
Es por ello que Él viene a nosotros con su Espíritu Santo, El que esta muy cerca de nosotros cuando caminamos en la vía publica, cuando trabajamos en las profundas aguas de la vida, y hasta en los momentos más tranquilos del amanecer cuando cada mañana despertamos del dormir. Jesús mismo esta cerca. Él ha resucitado, está vivo, latiendo con vida y con las riquezas del cielo, para ser compartidas con aquel que le busca y halla como su Salvador.
Mi corazón esta emocionado cuando pienso en cada uno de ustedes, trabajando por Jesús donde les ha colocado. Los elevo a Dios en oración cuando escribo:
Oh Dios de la gracia y poder de la resurrección, ven nuevamente con vida de Pascua y fortaleza para tu gente llamada salvacionista. Bendícenos una vez más. Llénanos de nuevo con tu Espíritu Santo. Limpia nuestros corazones y hazlos dignos de tu morada. Dirige y controla todo lo que pensamos, decimos y hacemos. Haznos limpios y listos para recibir de nuevo la unción del Espíritu Santo. Usanos en el mundo de acuerdo a Tú voluntad, y envíanos entre aquellos para los que nos has llamado a servir. Haznos audaces y fructíferos en Tú poder y por el bien de Tú evangelio. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.
Que las bendiciones de Pascua sean derramadas sobre todos ustedes, y que puedan conocer momento a momento la cercanía del Cristo resucitado.
¡Les encomiendo a Su amor y cuidado en todas las cosas!
Con saludos salvacionistas.
Suyo en Cristo,
Shaw Clifton General
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